En
el año de 1945 el Teatro Principal de Valencia estrena
“El Soñador”, del maestro Giner y es testigo
del debut de una mezzosoprano sumamente joven que con dieciocho
años de edad da inicio a sus estudios de canto en el
Real Conservatorio de Madrid y a su carrera profesional de forma
simultánea.
La juventud y el talento de Ana María Iriarte (Madrid,
1927) no son los únicos factores que causan sorpresa
y admiración entre el público y la crítica,
lo son también su disciplina y capacidad para compaginar
una estricta formación a cargo de maestros como Ramona
Nieto, José Luis Lloret y Lola Rodríguez de Aragón,
con interpretaciones en obras de gran envergadura como Cavallería
Rusticana, Carmen y La Favorita desde el momento de su debut
y hasta 1951, año en el que parte a Viena para perfeccionar
su estilo de canto en las disciplinas de oratorio, ópera
y lied. Allí continúa sus estudios y actúa
en varios teatros de la ciudad actuando en representaciones
tan significativas como el Orfeo de Verdi, Carmen o una versión
alemana de Doña Francisquita dirigida por Odón
Alonso. Junto a estos trabajos comenzará a realizar giras
por el extranjero como la efectuada en 1952 de vuelta a España
para recibir el Premio Nacional de Teatro y actuar en El amor
brujo representado en el Palacio de Carlos V de Granada o su
gira por Francia en donde se le hizo entrega del "Grand
Prix du disque", o en Londres en donde actuaría
en 1954 en el Royal Victoria Hall con la misma obra que en Granada.
En
1954 viaja a Milán y allí estudia con Elvira Hidalgo
y Mercedes Llopart hasta 1957, año en que fija su residencia
en París con el fin de aprender ópera francesa
bajo los auspicios del barítono Pierre Bernac. Tanto
en Milán como en París, la mezzosoprano realiza
giras y representaciones en óperas destacadas.
A
la edad de treinta años y con una fulgurante carrera
a sus espaldas, Ana María Iriarte se retira de la escena
para dedicarse a la vida familiar y compartir sus conocimientos
y experiencia en su propia escuela de canto.